viernes, 21 de noviembre de 2008
 
Mi angelito

(Continuación...) LA CUADRILLA DE LOS BUITRES NEGROS  
pág. 2 de 4
Por Javier Varela (Lcdo. en Filología y Profesor del Colegio )

          ¡Maldito Latín! ¡Menudo verano con el Latín! ¿Para qué sirve una cosa tan vieja? ¿No es una lengua muerta como decía el padre Alfonso? ¡Pues que la entierren! Aun si me suspendieran las Mates o La Física, pero no, tenía que ser el Latín...

     Se estudia bien en la casa de mis abuelos, aquí en el pueblo. Todos los veranos pasamos mis padres, mi hermana y yo el mes de Julio. Aquí también veranea Tito y nos vemos todos los días. Tito y la Cuadrilla. Mi hermana es muy pequeña, una mocosa que todavía se babea el pulgar abrazada a su muñeca “Afrodita” y moja la cama. Aunque si he de ser sincero, el verano pasado se me escaparon unas gotas echándome la siesta. Es que la casa de mis abuelos, que es enorme, en verano es muy fresquita, y digo yo que sería un corte de digestión como los que dice mi madre que te dan cuando te bañas en el río sin haberte esperado por lo menos dos horas, las de la chicharra que dicen, que las pasamos buscando culebrillas, sapos y otros bichos por la ribera. El caso es que nadie se enteró, creo. Yo mismo lavé la pequeña mancha amarillenta de la sábana nada más darme cuenta. Pero hice mi truco del almendruco. No la dejé airearse en el patio como se cuelga la colada, no. La golpeé con la palma de mimbre con que mi abuela sacude las alfombras. ¡Y menuda paliza! Al final se secó, claro, pero no sólo no desapareció el cerco de la mancha, sino que quedó la marca marroncilla de la palma de tanto sacudirla. Así que lo que hice fue manchar con mis manos la sábana de la tierra de la huerta, y con dos palos y unas piedras construirme una tienda de camuflaje bajo el limonero. ¡Qué jugada, eh! Como dice mi padre, un hombre debe hacer lo que un hombre debe hacer.

     Lo que no sé es por qué me protegen tanto, por qué piensan todos que me puedo venir abajo, siempre pendientes de si entro o salgo, atentos continuamente a lo que digo o hago. ¿Qué se creerán? Tengo mi cuadrilla y tengo que dar ejemplo.

     Pronombres personales:

“Ego, tu, ille...
Nos, vos, illi...
Ego, ... TU...”
   Y mañana por la tarde a casa, a chuparnos toda la caravana en el bólido de mi padre, un seiscientos que es como una galleta María rodando por la carretera. Cuando la gente normal con un coche normal, un cientoveinticuatro o un cientotreintaiuno, un suponer, como el del padre de Emilio, que es banquero del Pastor, lleva en casa tres horas haciendo la digestión de la cena, nosotros todavía estamos a mitad de camino, y si hay luna llena se ve mejor que con los faros del seiscientos. Y es que dice mi padre que le gusta contemplar el paisaje y parar de vez en cuando a hacer pis o a tomar un café, aunque desde hace años sólo tome manzanilla por lo del estómago, pero yo sé que paramos para que el seiscientos no empiece a echar humo como aquel sábado del mes de Abril que libraba mi padre y subimos al puerto de Pedrafita, que hasta un equipo ciclista nos adelantó riéndose y diciéndonos que si nos remolcaban. La escena era todo un cuadro familiar: mi padre y el coche echando humo, mi madre histérica, que decía que se le cortaba la leche, intentando dar de mamar a la mocosa de mi hermana que tenía hambre o sed, no sé, y no paraba de llorar, y yo arrastrándome buscando lagartijas en un terraplén junto a la carretera.

   No te creas que no me gusta nuestra galleta maría – por lo que llevamos siempre para arriba y para abajo cualquiera diría que es una ranchera – sólo que es un coche recomendado para personas pacientes, y de ésas no hay en mi familia.

    O se han levantado muy temprano o no se han acostado en toda la noche. ¡Y a mí me obligaron a acostarme como siempre! Estaban muy serios, como cuando se prepara una buena en casa. Nadie me ha dicho ni mu en toda la mañana. Bueno la abuela, pero para que no pusiera la radio ni saliera a la calle. Eso sí, mira. Me han mandado a estudiar y hacer los deberes. ¡Cómo no! Aunque la verdad, tampoco tengo muchas ganas de salir a jugar solo.

   Oye, nunca había oido doblar las campanas de ese modo.
   Conjugación de “sum”... Futuro: “ero, seré, eris, serás,
   Erit, será, erimus, seremos, eritis, seréis, erunt, serán...
   Ero, ...ERIS...”

| 2 |
 
 Contacto: Avenida Miguel Hernández nº 24 - O Carballo (Oleiros) - A Coruña (España) Tlf: 981 610 050
manolocampos@hcrey.org
  Resolución mínima recomendada 800x600
©1999 - 2008 Hijas de Cristo Rey. Todos los derechos reservados.