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| (Continuación...) LA CUADRILLA DE LOS
BUITRES NEGROS |
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Por Javier Varela (Lcdo. en Filología
y Profesor del Colegio ) |
¿Habrán
dejado salir al resto de la cuadrilla? Espero que
no. No por envidia, pero no quiero ser el único
al que han encerrado en casa sin salir. Me ha dicho
mi tía Celia, la mujer de mi tío Antonio,
que no es un castigo, que es sólo por respeto,
pero no entiendo esto muy bien.
Adjetivos
posesivos...
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“Meus,
mea, meum, acusativo, meum, meam, meum... MEUS...” |
Quisiera
estar en el río, jugando con la cuadrilla.
Buscando nidos de martines pescadores, me gusta
ver lo rápido que mueven las alas quietos
sobre el agua, que parece que andan en vez de volar.
O caballitos del diablo, que son libélulas
de colores que vuelan entre los juncos. A mí
una de las mejores cosas que se me dan es hacer
saltar ranas, que con un canto plano me saltan hasta
siete u ocho. Es que a mí me enseñó
mi tío abuelo Salvador que es hermano de
mi abuelo y un hacha en esto de apedrear la superficie
del agua, un día que fuimos a comer al camping
que está al lado del puente romano. Aprendí
a saltarlas en una mañana y por la tarde
ya estaba dando clase a la cuadrilla. Que lo que
uno aprende un día, si interesa de verdad
de verdad, tiene que enseñárselo al
resto. Para eso somos una cuadrilla, entre otras
cosas.
Me gustaría
internarme por unos montes que se encuentran un
poco más allá del Cerro Alto. Yo no
conozco la zona, no te creas, pero me supongo por
lo que he oído que es un lugar lleno de bosques
con un montón de sitios para esconderse y
hacer refugios. Si tuviéramos una banda rival,
creo que sería un campo de batalla magnífico
para una guerra de piñas,¡ pero como
somos nosotros solos!
Segunda
declinación,
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“amicus,
amice, amicum, amici, Amico, amico... AMICUS...” |
¿Dónde
habré dejado mi bicicleta? Hay cosas de ayer
que no recuerdo muy bien y nunca me había pasado
esto. Su bici quedó hecha cisco. Hasta la bocina
nueva que le había traído su tío
de Oviedo. Y menuda bocina era, toda dorada y con
una vuelta. Ayer íbamos todos. Juanito, Vicente,
Manolito el Lechuza, Moncho con su perrita perdiguera,
él y yo. Queríamos bajar de expedición
a la Laguna porque alguien le había dicho al
padre de Moncho que estaban llegando patos y gansos
como nunca, y nosotros debíamos confirmar un
rumor como ése. Él iba delante por ser
el capitán con su cromada BH de montaña,
luego yo como teniente y detrás el resto de
la tropa armados hasta los dientes con tiragomas y
cerbatanas de caña – sólo por
si las moscas -, con “Lassie”, la perrita
de Moncho, de exploradora, y hasta una honda de Juanito
– que como aún no sabe lanzarla muy bien,
pues no nos ha enseñado al resto.
Fue al doblar la curva
de la caseta del guardabosques. ¡El muy bestia
rompió la luna con la cabeza! Si no se hubiera
puesto de pie en el sillín para hacer malabarismos,
hubiera podido esquivar la camioneta de los jornaleros.
Luego se cayó por el barranco. Y luego...
Cosas del destino de
cada cual, dice mi abuela. Y no he tenido tiempo de
devolverle la petaca de cuero viejo que me prestó
a principios del verano.
Primera
declinación, |
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“anima,
anima, animam, animae,
Animae, anima... ANIMAE... alma...”
Ya está..., Tu eris semper meus amicus animae,
Tú... serás... siempre... mi... amigo...
del alma. |
| Amigo
diario, me gustaría ir al bosque a jugar con
Tito. |
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