viernes, 21 de noviembre de 2008
 
Mi angelito
(Continuación...) FILM DE SEMANA
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Por Javier Varela (Lcdo. en Filología y Profesor del Colegio )

—Bueno, mira, ahora ya se nos ha hecho muy tarde, ¿eh?, y has bebido demasiado. Lo mejor que hacemos es acostarnos y mañana pensamos qué hacer, cómo “enfocarlo”, ¿te parece?

—No ... Yo me quedo —rotundo. Quizá el ladrón vuelva arrepentido. Quiero estar aquí. Nos veremos las caras. Es despiadado, inhumano, es bestial lo que nos ha hecho, dejarnos sin el vídeo y encima en fin de semana.

—Oye, yo me acuesto. Quédate tú un poco más si quieres, pero no demasiado, acuérdate que has sufrido un desmayo, tienes que descansar.

Me dormí sola, como todas las noches, con la diferencia de que hoy no era el vídeo, sino su falta, el motivo de mi soledad. Tardé en conciliar el sueño y cuando lo hice, yo era una boxeadora y debía enfrentarme en el cuadrilátero con todas: Rita, Greta, Grace, Marilyn, Sofía, Kim, Kelly, Ornella, Ingrid, Lauren, Michelle, Isabella ... Iban pasando una a una, triunfadoras. El público las ovacionaba. A ninguna de ellas se le estropeaba el maquillaje, ninguna sudaba, ninguna se despeinaba, a pesar del combate ... Me despertó, a eso de las seis, un puñetazo de Ava en pleno vientre. Me sentí extenuada, tenía todo mi cuerpo dolorido y un aspecto horrible. Entonces oí que él seguía gimiendo en el salón y ponía una y otra vez el mismo disco, “cine, cine, cine, cine, más cine por favor, que la vida es sólo cine, y los sueños, cine soon ...”

Estaba escrito: Me levanté despacio, busqué mi bata y mis zapatillas y me dirigí serena a la despensa. Acerqué una silla para llegar al altillo y me subí a ella lentamente. Alcé las manos y palpé: allí seguía, donde yo lo había dejado. Tiré de él y lo cargué en mis brazos, como quien transporta una pesada tarta, con cuidado para no estropearla. Atravesé solemne el pasillo, a pasos largos, pausados, como de procesión de Pascua, y empujé suavemente con el pie la puerta del salón.

Nacho, al verme entrar —había acabado la botella de whisky y ya tenía una de ron mediada, brincaba, bravo, bravo, a mi alrededor, me dedicaba aplausos ... Babeaba.


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